En los últimos años, medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida han llamado mucho la atención debido a los resultados que pueden lograr en la pérdida de peso. En algunos casos, las personas pueden perder entre un 15% y un 25% de su peso corporal.
Sin embargo, aunque los resultados suelen ser muy positivos, también existe una realidad importante: muchas personas abandonan el tratamiento antes de tiempo. Esto ha llevado a los investigadores a preguntarse algo muy importante:
¿Cómo funcionan realmente estos medicamentos?
Un reciente artículo científico revisó diferentes mecanismos que podrían explicar sus efectos. Lo interesante es que la respuesta parece ser mucho más compleja que simplemente “quitar el hambre”.
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¿Sólo disminuyen el apetito?
La explicación más conocida es que estos medicamentos ayudan a sentir menos hambre y más saciedad.
Aunque esto sí ocurre, los estudios muestran que el cambio en la sensación subjetiva de apetito suele ser más pequeño de lo que muchas personas imaginan. Además, en algunos medicamentos, este efecto puede disminuir con el tiempo conforme el cuerpo se adapta.
Esto sugiere que la pérdida de peso no depende únicamente de “comer menos por falta de hambre”.
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Cambios en el gusto y las preferencias alimentarias
Algunas investigaciones sugieren que estos medicamentos pueden modificar la forma en que percibimos ciertos sabores, especialmente los alimentos dulces y grasosos.
Algunas personas reportan:
• Menor interés por alimentos ultraprocesados
• Cambios en antojos
• Mayor facilidad para rechazar ciertos alimentos
Aunque estos cambios suelen ser sutiles, podrían influir poco a poco en las decisiones alimentarias diarias.
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Menos “ruido alimentario”
Uno de los conceptos más interesantes que ha surgido recientemente es el llamado “food noise” o “ruido alimentario”.
Se refiere a pensamientos constantes sobre comida, antojos persistentes o la sensación de estar pensando en qué comer gran parte del día.
Muchos pacientes describen que con estos tratamientos:
• Piensan menos en comida
• Tienen menos ansiedad alimentaria
• Les resulta más fácil controlar impulsos
• Comen con mayor tranquilidad
Actualmente, este podría ser uno de los efectos más importantes de estos medicamentos.
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¿El estómago se vacía más lento?
Sí. Los agonistas de GLP-1 pueden retrasar el vaciado gástrico, es decir, hacen que los alimentos permanezcan más tiempo en el estómago.
Esto puede aumentar la sensación de plenitud o saciedad después de comer.
Sin embargo, los estudios muestran que este efecto por sí solo no explica toda la pérdida de peso y además puede disminuir con el tiempo.
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Relación con la microbiota intestinal
También se han observado cambios en la microbiota intestinal durante el tratamiento.
Algunas bacterias asociadas con mejor salud metabólica parecen aumentar, mientras que otras relacionadas con obesidad disminuyen.
Aun así, todavía no está claro si estos cambios son causados directamente por el medicamento o si ocurren como consecuencia de perder peso y mejorar la alimentación.
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¿Aumentan el metabolismo?
Contrario a lo que muchas personas creen, estos medicamentos no parecen acelerar significativamente el metabolismo.
La mayor parte de la pérdida de peso ocurre por una reducción en la ingesta de alimentos y cambios en la conducta alimentaria, no porque el cuerpo “queme más calorías”.
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Entonces, ¿por qué funcionan tan bien?
La evidencia actual indica que no existe un único mecanismo responsable.
Lo más probable es que estos medicamentos actúen mediante una combinación de efectos:
• Menor apetito
• Menos pensamientos obsesivos sobre comida
• Cambios en antojos
• Mayor control alimentario
• Mejor saciedad
• Cambios graduales en preferencias alimentarias
Aunque cada efecto por separado puede parecer pequeño, juntos pueden generar un impacto muy importante en el peso corporal y en la relación con la comida.
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Un punto importante: el medicamento no sustituye hábitos
Aunque estos tratamientos pueden ser herramientas muy útiles, siguen siendo más efectivos cuando se acompañan de:
• Alimentación adecuada
• Actividad física
• Sueño de calidad
• Manejo del estrés
• Seguimiento profesional
El objetivo no debe ser únicamente perder peso rápido, sino construir hábitos sostenibles que permitan mantener resultados como el tejido adiposo perdido, sin perder masa muscular ni masa ósea y mejorar de esta forma, la salud a largo plazo.
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Rodrigo Mancilla I Nutriólogo
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REFERENCIAS
G.Rutigliani, T.-W. L.Cross, E.deJong, et al., “GLP-1 Receptor Agonists and Weight Loss: A Critical Review of Mechanisms,” Obesity Reviews (2026): e70148, https://doi.org/10.1111/obr.70148.
